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lunes, 10 de abril de 2017
sábado, 8 de abril de 2017
Eres la razón de...
Y aunque digan que no existen las mitades,
que estamos completos y que somos seres únicos...
A mí me faltaba tu mitad,
tu rotura, tu media medida...
Me faltabas tú en cada extremidad;
en el todo y en la nada.
Me faltaba tu media sonrisa o tu sonrisa a medias,
tu risa entera.
Y tus ojos, que eran ventanas al alma.
Eres la razón de;
cada centímetro de corazón que late,
cada vértebra que se doblaba al tocarte,
y cada lunar en constelación.
martes, 28 de marzo de 2017
Miguel Gane.
Tienes el poder de llenarme
cada vez que sonríes,
y eso dice mucho más sobre tu risa
que sobre mi vacío.
martes, 21 de marzo de 2017
viernes, 24 de febrero de 2017
domingo, 19 de febrero de 2017
@poetaprohibido
Me sabes a poesía, a las letras que se apropian de tu rostro, a silencios que te nombran en mis ojos.
jueves, 16 de febrero de 2017
Tengo vértigo.
La soledad de los corazones fríos es peor
que la soledad del que es capaz de amar.
Los corazones que queman
tienen posibilidad de seguir viviendo,
los otros nunca han latido, ni lo harán,
porque bombear solo nos dará
la posibilidad de morir en algún momento.
domingo, 12 de febrero de 2017
Y entonces me confesaste
que te gustaba sobrevolar las nubes...
Y yo te dije que volar cansaba, que todos necesitábamos una pista de aterrizaje donde descansar para dejar de ser libres un rato.
Ya llevabas muchas horas de vuelo y yo solo te quería más cerca de mi atmósfera,
solo un ratito, para respirar el mismo aire,
en la misma latitud positiva
de mi hemisferio norte...
Y no es egoísmo;
es complicado unir dos corazones,
si uno vuela más alto que el otro.
miércoles, 1 de febrero de 2017
Todo es un poco mejor si me miras,
porque ya no sé si vivir por tu mirada
o morir con ella.
Me da la paz del cielo azul;
renazco en cada uno de tus pestañeos,
en cada guiño de ojos,
en cada constelación que los acompaña.
Me ahogo en el mar de tu mirada,
en el acantilado de tus párpados.
Y el riesgo es más riesgo
cuando se trata de ti.
jueves, 5 de enero de 2017
Los sueños, sueños son.
Huyendo de la multitud,
por miedo a no encontrarte.
A veces sueño que te encuentro en escaparates, mirándome andar; escondido, sonriendo y esperando que venga a por ti. Pero tú no eras de escaparates
ni de sonreír.
A quien pretendo engañar...
tú no eras de mí, ni lo serás.
Porque no te gusta que te busquen,
ni que te encuentren,
ni que se preocupen por ti.
Eres un alma libre que se busca a sí mismo con tanta fuerza que haces que el mundo tiemble a tu alrededor.
Que enamorada estoy.
Y que enamorado estás tú.
Letras que enamoran... -Anna Gorse-
Fue la repisa de tus labios donde me suicidé,
aprendí de mis errores y olvidé necesitarte.
Me empujaste tantas veces contra tu gotelé,
entre tu espalda y la pared me pareciste puro arte.
Dejé de besarte de un día para otro,
pensé que yo para ti era poco,
me bajaste el sol mientras yo te alumbraba con un foco,
me dije 'despierta, que te va a comer el coco'.
Puro veneno el uno para el otro,
un rascacielos sobre una flor de loto,
una pasión de foto.
Mi corazón habitaba en un jardín zen y provocaste un terremoto.
A-mor me diste tú, pero yo sólo noté que esforzándome en amarte, sólo conseguía darte, con la verdad por delante, algo como un querer piloto.
(...joder)
Fuimos tan humanos, nos equivocamos,
nuestro mayor error primero fue hacernos falta pero luego nos faltamos.
Nos comimos el alma. Nos gastamos los labios. Me recorrí tu cuello,
por si no sabía volver me dediqué a dejar un rastro a mi paso con pintalabios.
Fuimos tan deprisa que nadie cerró la puerta y después fue fácil salir. Tuve que verte venir.
Asumir que esto era más que tóxico era mejor que fingir.
Tus labios, más que tuyos, míos, ceniceros llenos de corazón roto, a tu boca desemboco.
Cuando te conocí dije 'lo siento, si alguna vez te exploto'.
Nuestros instintos kamikazes, retarnos a ser capaces,
las únicas personas con las que podíamos prescindir de nuestros disfraces.
Nuestros instintos kamikazes, ambos como estrellas fugaces.
Bonito fue a la vista, y al contacto tan voraces.
Fue tan trágico...
Son madrugadas eternas, nunca sé cómo lo hago, sumergirme en tu recuerdo siempre acaba en un mal trago... Esto no es sano.
Quise quererte demasiado y pienso que me di de mí,
de esto no saco nada, sólo te aprendí a ti,
rectificar es de sabios, pero yo sólo entendí que lancé un cubo helado a aquella hoguera que encendí.
Enorme atentado en medio de nuestras vidas,
la decisión más difícil se basó en poner medidas,
adaptarme a no tenerte aquí siempre que me lo pidas.
Me provocaste semejantes estampidas...
Cada uno destrozado en un lado de la ciudad,
pasan los días y asimilas que no era tu mitad,
lo que temías, vas dolido, por eso nunca te fías.
La gota que colmó el vaso en el que guardas las heridas...
Ahora me siento tan idiota, hasta para mí soy poca,
pasé de la tuya a callarme mi propia boca,
puede que esté rota, mi alma se descoloca,
decidí dejarlo en tablas pero siento una derrota.
Te hice daño, y también me lo hice a mí,
me retorcía ver crecer el tamaño de la salida...
No sé cómo sobrevivir...
Fuiste el disparo más certero que sentí en toda mi vida.
aprendí de mis errores y olvidé necesitarte.
Me empujaste tantas veces contra tu gotelé,
entre tu espalda y la pared me pareciste puro arte.
Dejé de besarte de un día para otro,
pensé que yo para ti era poco,
me bajaste el sol mientras yo te alumbraba con un foco,
me dije 'despierta, que te va a comer el coco'.
Puro veneno el uno para el otro,
un rascacielos sobre una flor de loto,
una pasión de foto.
Mi corazón habitaba en un jardín zen y provocaste un terremoto.
A-mor me diste tú, pero yo sólo noté que esforzándome en amarte, sólo conseguía darte, con la verdad por delante, algo como un querer piloto.
(...joder)
Fuimos tan humanos, nos equivocamos,
nuestro mayor error primero fue hacernos falta pero luego nos faltamos.
Nos comimos el alma. Nos gastamos los labios. Me recorrí tu cuello,
por si no sabía volver me dediqué a dejar un rastro a mi paso con pintalabios.
Fuimos tan deprisa que nadie cerró la puerta y después fue fácil salir. Tuve que verte venir.
Asumir que esto era más que tóxico era mejor que fingir.
Tus labios, más que tuyos, míos, ceniceros llenos de corazón roto, a tu boca desemboco.
Cuando te conocí dije 'lo siento, si alguna vez te exploto'.
Nuestros instintos kamikazes, retarnos a ser capaces,
las únicas personas con las que podíamos prescindir de nuestros disfraces.
Nuestros instintos kamikazes, ambos como estrellas fugaces.
Bonito fue a la vista, y al contacto tan voraces.
Fue tan trágico...
Son madrugadas eternas, nunca sé cómo lo hago, sumergirme en tu recuerdo siempre acaba en un mal trago... Esto no es sano.
Quise quererte demasiado y pienso que me di de mí,
de esto no saco nada, sólo te aprendí a ti,
rectificar es de sabios, pero yo sólo entendí que lancé un cubo helado a aquella hoguera que encendí.
Enorme atentado en medio de nuestras vidas,
la decisión más difícil se basó en poner medidas,
adaptarme a no tenerte aquí siempre que me lo pidas.
Me provocaste semejantes estampidas...
Cada uno destrozado en un lado de la ciudad,
pasan los días y asimilas que no era tu mitad,
lo que temías, vas dolido, por eso nunca te fías.
La gota que colmó el vaso en el que guardas las heridas...
Ahora me siento tan idiota, hasta para mí soy poca,
pasé de la tuya a callarme mi propia boca,
puede que esté rota, mi alma se descoloca,
decidí dejarlo en tablas pero siento una derrota.
Te hice daño, y también me lo hice a mí,
me retorcía ver crecer el tamaño de la salida...
No sé cómo sobrevivir...
Fuiste el disparo más certero que sentí en toda mi vida.
lunes, 2 de enero de 2017
Pablo Neruda - Pido Silencio.
Y sólo quiero cinco cosas,
cinco raíces preferidas.
Una es el amor sin fin.
Lo segundo es ver el otoño.
No puedo ser sin que las hojas
vuelen y vuelvan a la tierra.
Lo tercero es el grave invierno,
la lluvia que amé, la caricia
del fuego en el frío silvestre.
En cuarto lugar el verano
redondo como una sandía.
La quinta cosa son tus ojos,
no quiero dormir sin tus ojos,
no quiero ser sin que me mires:
yo cambio la primavera
por que tú me sigas mirando.
José Saramago.
El viaje no termina jamás. Sólo los viajeros terminan. Y también ellos pueden subsistir en memoria, en recuerdo, en narración… El objetivo de un viaje es sólo el inicio de otro viaje.
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