Para entender a Maisy Gibbons primero hay que saber como pasa las tardes. Las mañanas la pasa haciendo recados para su marido, las noches lavando los platos y ayudando con los deberes. Pero las tardes, bueno, las pasa en compañía de hombres, frustrados, incomprendidos y solitarios dispuestos a pagar dinero por sentirse un poquito menos solos y Maisy Gibbons estaba dispuesta a ayudarles.
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