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martes, 18 de noviembre de 2014

Walt Whitman.

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado
tus sueños. No te dejes vencer por el desaliento, no permitas que nadie te quite el derecho a
expresarte, que es casi un deber. No abandones las ansias de hacer de tu vida algo
extraordinario. No dejes de creer que las palabras y las poesías si pueden cambiar el mundo. Pase
lo que pase nuestra esencia esta intacta. Somos seres llenos de pasión. Desierto y oasis. Nos
derriba, nos enseña, nos lastima, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa: Tú puedes aportar una estrofa. No
dejes nunca de soñar. Porque en sueños es libre el hombre..

La promesa del poeta, Joseph Kapone.

Prometo llenar nuestra casa de libros. Porque si existiera algo mejor que esto, lo buscaría hasta el fin del mundo y te lo entregaria.
Hoy la vi, y no tuve el valor de decirle que me vuelve pecador, poeta e idiota (en ese orden)
Pero de todas formas no le interesaba.

sábado, 15 de noviembre de 2014

viernes, 14 de noviembre de 2014

Tú estás en tu cama.
Yo en la mía.
No es la misma.
Algo estamos haciendo mal…
A un loco como yo, 
le hace falta un tornillo como tú.
Mi cerebro es el caos, mis ojos la destrucción, mi esencia es la nada… ¿por qué se suicidan las hojas cuando se sienten amarillas?
Ni cien cigarrillos pueden llenar este vacío 
que me dejas en el pecho.
Somos frágiles, 
sometemos nuestros cuerpos 
a sobredosis de emoción 
y distancias largas que nos matan lento.
Si las palabras se las lleva el viento, 
ahora sé por qué las nubes lloran.

Beau Taplin, “Hell exists.”

El infierno existe.
Está aquí.
3:00 a.m.
Despierto y sin ti.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Si tú te hiciste pedazos 
yo me hice polvo.
Nunca sabrás lo que se siente estar arriba o estar abajo; ser un ganador, o ser un total perdedor. Y también sabes que hasta los totales perdedores hacen las cosas bien, tú estás en medio, como tu nudillo roto.
Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.

Charles Bukowski, Mujeres.

El dolor es extraño. Un gato que mata a un pájaro, un coche accidentado, un incendio…llega el dolor, BANG, y ahí está, se introduce en ti. Es real. Y para cualquiera que te vea, parecerás un imbécil. Cómo si te hubiese caído una idiotez repentina. No hay cura para ello mientras no encuentres a alguien que comprenda como te sientes y sepa cómo ayudarte.
Un abrazo.
Con lengua.
O con literatura.
Con lo que tu prefieras.
Ojalá conmigo.
Y me hablas como si te hubiera preguntado, ¿de quién te vengabas cuando estabas a mi lado?
Quítate las dudas, 
que tenemos la vida a favor 
y quiero pasarme la noche
recitando poemas en tu lengua.
Me haces no hacer nada, me pierdes en lo poco que te queda, y de lo mucho mio ya no hay tanto, tanto es esto que me encuentro dudas, de si espero o me entierro.

La soledad es una ramera, S.F. Almatar.

Me folla salvajemente, 
me sacude, me estremece, 
tiene buena faena y gime falsamente,
como cuando digo que estoy bien,
pero solitario me quedo mirando al vacío,
aguantando las ganas de llorar.

Poema Espantador, Joseph Kapone.

Poema para salvarte de la muerte: Para dejar entrar la luz basta que abras tu pecho y para vivir en penumbras basta que lo mantengas cerrado. Dentro de tu pecho habitan secretos que espantan y provocan destrucción. Si tienes esa palabra en tus labios que a nadie has otorgado, úsala cuando venga por ti.

Te quiero, Karina Montero.


Te quiero.
Te juro que es lo menos original
que he dicho en toda mi vida.
Te quiero.
Ya no puedo intentar hacer poesía
sin acabar describiéndote a ti.

Te quiero.
Aunque el amor ya no crea en mí,
por yo nunca haber creído en el.
Te quiero.
Suena simple, lo sé
pero deberías sentir cómo
escuece.

Te quiero.
Y nada tiene que ver
con la forma de tu boca.
Te quiero.
Contra el olvido, contra la distancia,
contra el mundo; y contra la pared.

Te quiero.
Podría desear ser tu cigarro
todas las noches, pero prefiero
que me necesites a mí.
Te quiero.
No tengo buenas intenciones,
sólo besos a deshoras y peleas
que terminan en sexo.

Te quiero.
Como el universo
a su estrella favorita.
Te quiero.
Incluso cuando el fuego
de tu apocalipsis destruye
mis venas.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

William Blake.

El que se alimenta de deseos reprimidos finalmente se pudre.

Fernando Pessoa.

El poeta es un fingidor.
Finge tan completamente
que llega a fingir que es dolor
el dolor que de veras siente.
No es suficiente con decir te amo, 
a veces es necesario estar presente 
y demostrar que es real.

Taquicardia nocturna.

Los corazones que aman no tienen sueño. Los corazones que aman se estremecen con cada instante de vida. Los corazones que aman bombean sangre a cerebros que vuelven locos. Los corazones que aman abastecen la entrepierna, acarician el estomago y cierran la garganta. Los corazones que aman producen lagrimas. Los corazones que aman quitan el hambre. Los corazones que aman incluyen labios y sonrisas. Los corazones que aman aman el aire, la hormiga, la rata, el perro, la casa, el coche, la lata y a la mujer mas ingrata. Los corazones que aman buscan exclusividad. Los corazones que aman desnudan el cuerpo, erizan los vellos y sonrojan la piel. Los corazones que aman suspiran. Los corazones que aman ríen. Los corazones que aman dilatan. Los corazones que aman tensan y relajan. Los corazones que aman no conocen distancias. Los corazones que aman no tienen control.
…Mientras el tuyo solo duerme.

Al leer un libro, lo único que deseo al abrirlo es ya no volver a encontrarte entre sus letras. Pero no lo consigo, cada una de ellas te menciona, no directamente, sino que a veces un simple adjetivo te describe, o te recuerdo en la actitud de un personaje… Inútilmente trato de desaparecerte de mi mente, pero es imposible, has invadido uno de mis más grandes placeres. Y por eso debo admitir, que me has enamorado.

Paulo Coelho.

No tenía miedo a las dificultades: lo que la asustaba era la obligación de tener que escoger un camino. Escoger un camino significaba abandonar otros.
Podrías fisurarme el corazón, y yo, no verlo como algo roto, sino como pedacitos de mí que te aman en pequeñas partes, que alguna vez pertenecieron a un sólo gran amor unido, pero al fin de todo, amor es, aunque repartido.