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miércoles, 20 de enero de 2016

Creo que llegamos 
a lo que estamos destinados 
a través de casualidades.
Todos necesitamos a alguien que nos diga que cuando todo va mal, somos la única persona capaz de enviar a la mierda todas sus tormentas.
Tenemos prisa por llegar y quitarnos toda esta tristeza, pero no tenemos ni puta idea de a dónde 
y así vamos.
Estoy cansada de inventarme excusas para no ponerme a buscar la "X" del tesoro. Excusas para no encontrarte, para perderme.
Es muy duro ser tan frágil.
Yo ahora estoy para meter la cabeza entre el hueco de tu clavícula y tu barbilla y no sacarla hasta que uno de los dos se muera.
Bendita poesía 
que nos hizo entender 
el temblor de la flor.
A esta hora.
Las penas.
Se llenan de luces.
En tan poco tiempo se ha vuelto tan, pero tan esencial que me da miedo y me acojona. 
Pero... Me da confianza y eso anula lo anterior.
Pues mira, te jodes, que yo te quiero con todo.
Déjame tus vistas y regarte de miradas, 
aunque sea en el frío,
en el balcón de los olvidados.
Debes entender que las heridas 
siempre vuelven, sigues tu camino
 y nuevas personas entran, 
te abrazan, te decepcionan, se van,
y así.

viernes, 15 de enero de 2016

Cuando te dañan, cambias. 
Cambias para volverte fuerte, 
cambias para que nadie 
sea capaz de destruirte. 
Dejas de ser tú, y qué triste.
Un abrazo cuya fuerza 
derroque mares y miedos
 y nos lleve a navegar,
justo allí, donde la tranquilidad
es un impulso,
una bonita creación.
Lo mejor es cuando llega una persona fría 
y te suelta un cañonazo ardiendo.
Entonces empiezas a creer 
que puedes ser feliz.

sábado, 9 de enero de 2016

A todas las canciones que hablan sobre ti pero bailan conmigo.

Baila todas las aguas que quieras,
pero no ensucies nuestra canción
con el barro de su incandescencia. 
A falta de combustión
cualquier sonrisa 
desarrolla alergia a la primavera.
Todas las avispas de mi vientre
son las abejas que soñaron con ser la reina,
con acaparar la miel de la colmena,
el huevo que ansía abandonar el nido
antes de si quiera haberlo percibido.
Somos oscuridad, sombras que se camuflan
entre la luna y mis pasos de serpiente
y mi lengua de víbora
y mis ojos de luna llena.
Somos todo lo que nos juramos nunca ser.
Y sin embargo, por ahora,
aguantamos la respiración
no vaya a ser que contaminemos
las excusas con la cruda realidad.
Que ya se sabe que a falta de combustión,
confundo tu sonrisa con cualquier primavera,
insensata,
sin saber que tú solo eres el pétalo de una flor.


A mí lo de mantener las cosas en su sitio 
siempre se me ha dado mal.
quizás por eso te quiera tanto, 
porque nunca te he tenido.
He dejado de creer en ti porque 
tú nunca creíste en nosotros.
Mírame bien y dime 
que la que te está matando soy yo, 
queriéndote,
dímelo y no volverás a saber 
nada más de mí.
Estaría necesitando algo que me sacuda. 
Y no se me ocurre mejor cosa 
que despertar tu avispero, extrañándote bien. 
Con la música bien alta.

viernes, 8 de enero de 2016

Elvira Sastre.

Porque mi vida también fue una mancha negra en un lienzo blanco, pero entonces alguien me llevó a un museo y me llamó arte.
Cada uno elige el corazón 
en el que quiere romperse.

9 de enero;

No sé si encontrarnos otra vez sería una casualidad suicida, pero no me importaría, todo lo contrario.
En la vida, de pronto se hace tarde.
Alguien que te trate 
como si fueras poesía.
Cada vez que hablaba, 
su voz se hundía un piso más 
en las sombras.

De amor y casualidad II.

Que nos dice la vida
cuando se echa de menos un cuerpo
en la habitación desordenada, 
en el desastre que dibujan los labios
al mojarse de recuerdos.
Que nos dice la lluvia
cuando la vida no dice nada, 
solo pasa y pesa
y no deja rastro de víctima
excepto tú, en esa congestión de grietas
que presumen de conquista,
centelleando, justo donde más nos duele.
Que nos dice el destino
cuando le tapas la boca con un beso maltrecho
y empieza a saltarse los buenos momentos
si no te arriesgas a saltar de vez en cuando
en una mente sin coraza
que dé su corazón al primer impacto,
a primera guerra.

De amor y casualidad.

Y que suerte tienen los que
se enamoran en el mismo caos,
en la misma tormenta,
en la misma estación del tren.

viernes, 1 de enero de 2016

Las personas acaban por irse.
yo me he cansado de intentar retenerlos,
de arrastrarme como un puto gusano.
Ya sabéis dónde está la puerta.
Y dejar que la vida nos vuelva a juntar, 
pararla en un momento 
y que nada me separe de ti.