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sábado, 11 de enero de 2014

Benjamín Prado.

¿Qué más puedo decirte? 
Que yo te amé de norte a sur, sin fondo, 
con uñas y con dientes, sin secretos, sin trampas.
Que no he querido oír una vez más tu voz, 
ni mirar nuestras fotos.
Que volveré a olvidarte cada día, 
cada uno de los días de mi vida.
Se fue, ¡Pero qué forma de quedarse!

Mujeres, Charles Bukowski.

Me alegraba de no estar enamorado, de no ser feliz con el mundo. Me gustaba estar en desacuerdo con todo. La gente enamorada a menudo se ponía cortante, peligrosa. Perdían su sentido de la perspectiva. Perdían su sentido del humor. Se ponían nerviosos, psicóticos, aburridos, incluso se convertían en asesinos…

Fragmento de Hombre y tiempo por Serafina Nuñez.

El tiempo te vigila, te sorprende, te encarcela, te anula.
Ardemos en su llama como un frágil pabilo intrascendente;
altivo crees vencerlo…

Fragmento de El claustro elegido por Mía Gallegos.

Me gusta quedarme a solas sintiendo como la sangre me nutre de nuevas vestiduras. A solas me pertenezco. No hay dicotomía entre el espejo y yo. Una vive y la otra sueña. Juntas recordamos a un hombre. Juntas hemos escrito estos versos.

Octavio Paz.

Así como del fondo de la música
brota una nota
que mientras vibra crece y se adelgaza
hasta que en otra música enmudece,
brota del fondo del silencio
otro silencio, aguda torre, espada,
y sube y crece y nos suspende
y mientras sube caen
recuerdos, esperanzas,
las pequeñas mentiras y las grandes,
y queremos gritar y en la garganta
se desvanece el grito:
desembocamos al silencio
en donde los silencios enmudecen.

Desamor por María Clara González.

Las razones
que tuve para amarte
se borraron anoche
en la tormenta.
Quedé limpia.
Tu olor a huésped
voluptuoso en mis entrañas
se enredó con la lluvia
y se marchó.

Fragmento de Millonarios por Juana de Ibarbourou.

Tómame de la mano. Vámonos a la lluvia
descalzos y ligeros de ropa, sin paraguas,
con el cabello al viento y el cuerpo a la caricia
oblicua, refrescante y menuda, del agua.
¡Que rían los vecinos! Puesto que somos jóvenes
y los dos nos amamos y nos gusta la lluvia,
vamos a ser felices con el gozo sencillo
de un casal de gorriones que en la vía se arrulla.

Alfonsina Storni.

Tenías miedo de mi carne mortal y en ella buscabas el alma inmortal. 
Para encontrarla, a palabras duras,
me abrías grandes heridas.
Entonces te inclinabas sobre ellas y aspirabas, terrible, el olor de mi sangre.

Fragmento de Mucho más allá por Alejandra Pizarnik.

¿Y qué?
¿Y qué me das a mí,
a mí que he perdido mi nombre,
el nombre que me era dulce sustancia
en épocas remotas, cuando yo no era yo
sino una niña engañada por su sangre?

LXXI.

Me da igual.
Que estés presente o ausente.
No te necesito.
Sólo te amo.
Llega un momento en el que tus demonios te piden un infierno más grande.

viernes, 10 de enero de 2014

D.M.

Que ganas tengo de complicarme la vida. Ganas de conocer un nuevo demonio dentro de mí, ganas de verlo con otra, ganas de perder algo o mejor aún, ganas de encontrar a alguien que me suba al cielo y me baje al infierno. Tengo ganas de complicarme la vida para tener de qué hablar o escribir.

Gabriel García Márquez.

Debemos arrojar a los océanos del tiempo una botella de náufragos siderales, para que el universo sepa de nosotros lo que no han de contar las cucarachas que no sobrevivirán: que aquí existió un mundo donde prevaleció el sufrimiento y la injusticia, pero donde conocimos el amor y donde fuimos capaces de imaginar la felicidad.

Isabel Allende.

Nadie puede pertenecer jamás a otro… el amor es un contrato libre que se inicia en un chispazo y puede concluir del mismo modo.

Eduardo Galeano.

Cuando los libros están de veras vivos, respiran; y uno se los pone al oído y les siente la respiración y sus palabras son contagiosas, peligrosamente, cariñosamente contagiosas…
No te voy a prometer amor eterno. Voy a intentar que cada día sientas que te quiero. No te voy a decir: Quiero ser mejor. Puedes confiar en mí, no te voy a fallar. ¡No!. Voy a hacer que tú descubras como soy realmente. Voy a hacer que quieras ir recorriendo el mundo de mi mano. De mi boca no saldrán discursos ni promesas. Porque no soy quien debe hablarte. Eres tú quien debe descubrirme. Porque ya aprendí que el amor en palabras no tiene el mismo valor del amor que se da con hechos. Quiero que una mañana me mires y me sonrías 
y digas para ti:
… Aquí están pasando cosas.
Entiende que no eres la piedra que me hunde, ni la madera que me hace flotar; eres - más allá 
de eso - el océano en el que mi cuerpo pide nadar…frío, sin dirección, relajado y temeroso, en el que me quiero perder de vez en vez y que nadie me pueda encontrar.

Algún día - Darío Jaramillo Agudelo.

Algún día te escribiré un poema
que se limite a pasar los dedos
por tu piel y que convierta en
palabras tu mirada.
Me puse a contar ovejas para dormir, y terminé contándoles a ellas de ti.

John Lennon.

Cuando hagas algo noble y hermoso y nadie se de cuenta, no estés triste. Para el sol cada amanecer es un espectáculo hermoso, y sin embargo la mayor parte de la audiencia duerme todavía.

Joaquín Sabina.

La buena reputación es conveniente dejarla caer a los pies de la cama… Hoy tienes una ocasión de demostrar que eres una mujer además de una dama…
Soy un poema mal escrito, con tachones y garabatos, un verso pasado por algunos que otros labios, aunque siempre busqué unos como los tuyos.
No sé por quien has muerto y quién te ha hecho resucitar, no sé qué besos recuerdas, ni las camas que deseas olvidar.

viernes, 3 de enero de 2014

Gabriel García Marquez.

Se volvió a morder la lengua para que no le saliera la verdad por las tantas goteras que tenía en el corazón.

Rafael Chaparro. Zoológicos Urbanos.

Escribir se convirtió en ver la hoja en blanco como una vena
pulsante donde inyectábamos la heroína de las palabras. Escribir produce mareo, vértigo. Escribir es meterse en la botella rota de los significados, escribir es algo parecido a recibir un botellazo de whisky en la cabeza, produce el mismo aturdimiento lucido.

Jaime Sabines.

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

Azares del destino, Denise Márquez.

Hay quienes se aman y son felices, hay quienes se piensan y no se conocen, hay quienes se quieren sin nunca encontrarse, hay quienes se tienen porque se convienen, hay quienes están juntos y no les importa. Tú y yo inventamos una nueva categoría.

Claudia Carvajal.

Solo te pido un último beso, el último de toda nuestra vida, será el último… te lo prometo, le daremos fin a esta historia que nos ha envenenado el alma y el cuerpo, luego yo ya no te voy a buscar, no te voy a esperar un segundo mas, no te volveré a llamar, fingiré no haberte conocido, viviré lejos de tu mundo y desapareceré si eso es lo que quieres pero para sellar este maldito trato, para que recibas mi firma en él yo solo te pido un último beso, el último de toda nuestra historia y será el último… Te lo prometo.
Tu voz es el cielo para un pájaro que no ve.