Romped vuestros límites, haced saltar las barreras de lo que os constriñe, movilizad vuestra voluntad, exigid la libertad como un derecho, sed lo que queréis ser. Descubrid lo que os gustaría hacer y haced todo lo posible para conseguirlo.
Yo no me canso de reparar todo lo que no te cansas de destruir.
La felicidad siempre tiene un objeto, somos felices por algo, es un sentimiento cuya existencia depende de lo exterior. La alegría, en cambio, no tiene objeto. Te posee sin ningún motivo aparente, en su esencia se parece al sol: Arde gracias a la combustión de su propio corazón.
No es cursi decirle “te amo”, es una confesión heroica. No es cursi decirle “me haces falta”, es humildad emocional. No es cursi decirle “te quiero”, es saber agradecer el milagro de su existencia.
Siempre. Ésa es una palabra horrible. Me hace estremecer cuando la oigo. A las mujeres les encanta utilizarla. Estropean todos los romances tratando de hacer que duren para siempre. Es una palabra sin sentido, también. La única diferencia entre un capricho y una pasión para toda la vida, es que que el capricho dura un poco más.
¿Qué es lo que no me conecta con ella?, ¿qué es lo que no me la recuerda? No puedo mirar al suelo sin que se dibujen sus rasgos en las losas. En cada nube, en cada árbol, llenando el aire de la noche y vislumbrándola en cada objeto por el día. Estoy rodeado de su imagen. Los rostros más corrientes de hombres y mujeres –mi propia imagen- se burlan de mí por su parecido. El mundo entero es una espantosa colección de recuerdos de que ella existió y de que la he perdido.