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sábado, 5 de abril de 2014

A.P.

Me enfermé del corazón. 
'Es usted cardíaca', dijo. 
Por fin bautizaron mi vacío, mi silencio, 
mi ademán de idiota enamorada del aire.
La dejo que se rompa sólo si es a reír.
Tranquilo, también hay un montón de nubes que nos lloran cada tormenta en la que la calma no eres tú.
Todo de ti. Nada del mundo. Así de simple.
La suerte con la que tropecé y caí en su boca.
Imagínate que pasan los días 
y nosotros nos quedamos.
La angustia de un grito en el desierto. 
La impotencia de una excesiva distancia.

Pero mientras sácame 
a bailar los domingos, 
para curar las resacas de los viernes donde nunca llegas y yo me quedo.

domingo, 30 de marzo de 2014

Andrés Caicedo.

 
Olvídate de que podrás alcanzar alguna vez lo que llaman “normalidad sexual”, ni esperes que el amor te traiga paz. El sexo es el acto de las tinieblas y el enamoramiento la reunión de los tormentos.

John Green.

Quizás haya algo que tienes miedo de decir o alguien a quién tienes miedo de amar o un lugar al que tienes miedo de ir. Eso va a dolerte, va a dolerte porque te importa.

Charles Dickens.

 
No está en mi naturaleza ocultar nada, no puedo cerrar mis labios cuándo he abierto mi corazón.

sábado, 29 de marzo de 2014

 
Ni tan cerca porque me matas, 
Ni tan lejos porque me muero.

Al lado del camino - Fito Paez.

Nadie nos prometió un jardín de rosas, hablamos del peligro de estar vivos.

Alejandra Florez.

El día pasa más rápido cuando no me dedico a esperar alguna señal que me demuestre que piensas en mí.

¿En qué miedo descubriste que eras valiente?
 
A los recuerdos que no dejan vivir, lo mejor es dejarlos morir.

Y se dio cuenta de que había pasado demasiado tiempo desde la última vez que había sentido un instante de felicidad pura y simple.

Baila, baila, baila. – Haruki Murakami.

Dentro de poco me encontraré en alguna parte con otra mujer, me dije. Nos atraeremos de forma natural, como dos astros errantes. Entonces volveremos a esperar en balde un milagro, perderemos el tiempo, desgastaremos nuestros corazones y nos despediremos.

 
Tengo ganas de quererte, muy suave y despacito.

Denise Márquez.

Hola, volví para que me duelas otra vez.

Se cree tímida, 
pero no sabe ni quiere estarse quieta.
Es que teme ser libre, pero no admite ataduras.
Salvo algunas noches, 
cuando su espalda vuelve a ser montura
y me ofrece el animal más bello del planeta.
 
La profundidad de la herida dependerá del tiempo que llevamos amando al dueño del cuchillo.

Miguel Hernández.

Donde voy, con las mujeres
y con los hombres me encuentro,
malheridos por la ausencia,
desgastados por el tiempo.

Luis Nava.

Y despertar en su brazos se volvió una realidad 
que seguía pareciendo un sueño.

Ana Salguero & Pablo Roche.

Aquel hombre era el mejor vendedor de ilusiones que se había conocido. 
Siempre cobraba en afectivo.

Almudena Pascual.

Las arrugas en sus sábanas 
se convirtieron en testigos silenciosos 
de la inquietud de su sueño.