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jueves, 2 de julio de 2015

De todas las palabras que leo, me quedo con aquellas a las que les puedo oler el cuello 
en un abrazo.

Centellas LVI.

Hubo veces en que todo lo hice bien y perdí.
Y otras en que todo lo hice mal y gané.
Aquí. En Planeta Caos.
Huir para qué,
si tú.

Alejandra Pizarnik - III

Cómo a una niña de tiza rosada 
en un muro muy viejo
súbitamente borrada por la lluvia.
Me gustas por encima de mis debilidades.

Advertencia 49 - Maggie Stonem.

Sí tengo cara de haber roto un plato y de haber matado a una hormiga. Y de pocos amigos. Y de pena. Y de niña. Y de loca. Y dos. Y una mala. Cara B de dime que esto es una broma. De mal gusto. De tacto escaso. Cara de decepción y de decepcionar. Cara de cojones. De la hostia. Cara de no saber jugar al Póker. De derrota y de derrotada. Cara de santa, de puta y de tonta. Cara de no haber venido a mi entierro.

Cara de haberme plantado en el altar
solo para ver una flor en un monumento.

Cara de darla antes de que alguien se le vuelva a olvidar que a una bala perdida: han tenido que dispararla antes.

Y abandonarla después.

Verdad universal 84.

Si la quieres y no te mueves al ver cómo se va: eres imbécil. 
El mundo lo sabe. 
Ella no tardará en darse cuenta.

Irene X.

Lo mejor del olvido es que le puedes comer 
la boca, que es un cuerpo débil. 
Que se deja follar y se queda por la mañana. 
Y sigue ahí por la noche.
Lo mejor del olvido es que está enamorado 
de volver, como tú.
A veces.

No es sólo mal pulso
si tiembla el sueño.
Decir te quiero a quien quieres no es perder la dignidad ni rebajarse, indigno y rastrero es hacerlo cuando no es cierto.
Hay personas que les pasa 
lo mismo que a muchos animales; 
no juegan, muerden.
Besas, como si luego fueras a hacerte cargo.
Hay canciones que te eligen a ti,
no tú a ellas...
Como buena suicida 
pongo el corazón en todo lo que hago.

sábado, 20 de junio de 2015

Gustave Flaubert.

El corazón es una tierra que cada 
pasión conmueve, remueve y trabaja
sobre las ruinas de las demás.
Siempre llueve más 
de lo que puedo soportar sin ti.

Miguel Gane.

Quién te va a poner a ti alas.
Tú siempre fuiste el cielo. 

Carlos Salem.

Cuando ella no está, 
deja un vacío
en el que cabe todo lo demás
y sobra espacio.

Elvira Sastre Sanz.

Tengo un pájaro en el pecho
que lucha por ser león, caballo y nostalgia.
Abracé, vacíe de dudas a alguien.
A pies juntillas, pisando la estrecha frontera,
de lo que llevo por dentro
y lo que traigo por fuera.
El murmullo que armaron mis manos 
fue por tu culpa.
La realidad y otras ficciones.
Pero sé vivir con los huecos, 
igual que con los atascos 
y con los ruidos molestos.
Creo que sólo estuve entera
mientras mi razón aún no era.
Nunca me he fiado de la gente 
que habla del amor 
e intenta huir del daño.
El tiempo sólo mata 
lo que estás dispuesto a enterrar.
Te he dejado flores en el contestador.

Centellas XLVI.

Qué se puede esperar de las personas 
que hasta cuando vuelan 
están pensando en el aterrizaje.
Tu sencillez, esa cobija 
que sosiega mi complejidad. 
Los puntos sobre las íes y tú sobre mí.